Ora ando triste, tonces toca post triste y personal-Corona de lágrimas.
En mi casa hay un chingo de libros, al grado que estorban. No les voy a decir esa mamada de que me los eh leído todos. La mayoría son de arquitectura o de cosas que me valen madres o enciclopedias viejas. A pesar de eso llego a encontrar pequeños favoritos, entre ellos, “Mientras Escribo” de Stephen King. Amo ese libro. No es una novela, es un libro en el cual escribo sobre su vida y comparte muchos consejos sobre cómo escribir.
El otro día tomé el libro para leerlo en el camión de ida a la Fac. Soy de esas personas que cuando tienen un libro lo primero que hacen es ponérselo a la altura de la nariz y pasar las páginas, para hacer lo que se le dice “El Esniffeo”. Al hacer el esniffeo salió volando una postal (¡Albricias! ¡Correo tradicional!) Que había creído perdida desde hace mucho.
Era la postal que Eme The Eme me envió desde Toronto:
Era el año 2010, gracias a una combinación de estupidez humana y de mala suerte, termine aplazado para la carrera de Diseño en la UAEM. No quería entrar a una Uní de paga. En primera porque no quería meterles ese madrazo económico a mis señores padres en una escuela de paga donde le vale madres el alumnado y lo académico y solo les importa cobrar. En segunda por eso último, estaba hasta la madre de las escuelas privadas. Ese año trabajaría.
Por su parte Eme The Eme que había acabado la prepa conmigo se disponía a irse a Canadá a estudiar seis meses.
Eme The Eme éramos B.F.Fs ya que en su momento yo queria con ella pero me había friendzonedo porque le gustaban los Bros y los Douchbags. Ni pedo. Eme the Eme venia de una “familia bien” y nunca se había subido a un camión antes de conocernos, incluso fui a su casa cuando fui a hacer mi chiste ese de irme de vestido a la graduación (algún día escribiré sobre eso).
Ella se fue y yo me quedé aquí chambeándole, pero de vez en cuando me mandaba correos con fotos, platicábamos de vez en cuando en MSN y cosas así, en esos tiempos ella no tenía Facebook y por lo que cuenta, en su casa provisional no tenía internet.
Algo que se me quedo muy marcado. Por esos tiempos, descubrí que Trz tenía un PS2 y se lo pedí prestado para comprarle juegos. Estaba yo sentado jugando Final Fantasy XII y haciendo corajes cuando me llega un mensaje de ella preguntándome si estaba libre, le dije que sí y varios segundos después, suena mi teléfono.
Era ella hablándome desde el metro de Toronto.
No recuerdo muy bien de qué hablamos, pero recuerdo que justo en ese momento estaba peleando contra la Demon Wall y que se escuchaba mucho ruido de su lado.
El tiempo pasó. Ella regresó a México e hicimos exámenes para entrar a la UAEM. Ella para Psicología y yo para Arte Digital. Yo quedé, ella no. Se enojó conmigo y criticaba con tono despectivo y burlón mi carrera. Terminó entrando a estudiar a una escuela de paga y nuestros caminos se fueron separando. Hasta que ahora ya no nos vemos.
A veces hablo poquito con ella, siempre dice que a uno lo extraña un montón y bla bla bla, pero nunca hace nada por reunirnos. Creo que está mejor así. Aun le guardo cierto cariño y me gusta pensar que ella igual hacia mí, pero sé que las cosas no volverán a ser igual nunca y esta postal, que me envió mientras estaba por allá quedara con un memorial de ese cariño que alguna vez hubo.









